REVISTA MASH
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05/11/2004 | Visitas: 3639
Día de Campo Cervecero en KAIKEN
El sábado 5 de Noviembre, un numeroso grupo de cerveceros junto a sus familias se reunieron en San Vicente, en un día de campo que resulto inolvidable. El ambiente familiar y el infaltable intercambio de experiencias hicieron de este encuentro algo muy especial.

El pasado 5 de Noviembre, un grupo de cerveceros se reunió, como para empezar a ensayar la despedida de este año. Pese a los malos augurios de algunos, la mañana de ese sábado nos sorprendió con un cielo sin nubes y un sol que invitaba disfrutar del aire libre. El lugar elegido, "KAIKEN". Una granja rodeada de añosos árboles, allá por los pagos de San Vicente. 
Cerca de la 10hs comenzaron los preparativos. Los primeros en llegar se encargaron de comprar la carne mientras que el asador iba amontonando leña y carbón para prender el fuego.
De distintos lados y con diferentes medios, fueron llegando todos y para el medio día ya éramos como 50. Llegó el pan y el hielo, se armaron las mesas y ahí no mas se empezaron a llenar de exquisitos entremeses.

 


 

Tartas, el clásico salame y queso, cebollitas en aceto, nutria y pollo al escabeche, tomates confitados y muchas otras cosa, le dieron forma a la tradicional picada. A pocos pasos se encontraba el sector donde se enfriaba una variada gamas de cervezas que esperaban ser tomadas y donde dos choperas ya surtían hace rato los vasos de los más sedientos.De pronto, la vos de Tito nos dice que el asado estaba listo y cada uno toma su lugar en las mesas. Los chorizos y morcillas precedieron al vacío que se podía pedir en el punto que uno le gusta. Esto demuestra la buena mano del asador.

 

 

Frutos de la huerta le dieron un gusto especial a las ensaladas que acompañaron la carne. La charla amena y el intercambio de experiencias y opiniones sobre las cervezas probadas extendieron la sobremesa hasta pasada la 4 de la tarde. En ese momento y como para hacer la digestión Javier, dueño del lugar, largó las competencias. Se armaron los equipos y comenzaron las carreras.La primera fue sobre esquíes de madera que debían ser movidos por tres participantes. Algunos con marcha sincronizada terminaron honrosamente pero mas de uno mordió el polvo de la derrota.

 

 

La segunda carrera fue similar a la primera pero esta vez se uso una cinta sinfín de tela funcionaba como una oruga de tractor movida por los cuatro integrantes del equipo.
Mientras tanto los mas chicos recorrían la granja y se divertían con la inmensa variedad de animales que en ella habitan.

 

 

Terminado el ejercicio, se abrió la mesa de dulces y la ronda de mate, aunque mas de uno siguió merendando muy cerca de las choperas.
Pasaditas las 6 de la tarde muchos comenzaron a levantar campamento mientras que los demás prendían el horno de barro para que a la tardecita estuviera listo para cocinar unas pizzas, alargando así la jornada hasta casi la medianoche
No queremos terminar esta nota sin agradecer a nuestros anfitriones, Karen y Javier, que pusieron todo a disposición nuestra y nos hicieron pasar un día inolvidable....

 

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