REVISTA MASH
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25/07/2006 | Visitas: 6822
Letras y Cerveza
Si se buscan espacios en donde aún las góticas subsisten y son útiles, surge de inmediato uno bastante obvio: el vasto escenario que ofrecen las numerosas etiquetas de cerveza de Europa. Dada la cantidad y variedad existente, el tema podría extender esta nota, así que solo visitaré algunos de los que considero mas interesantes.

Ir al supermercado es una actividad relativamente cotidiana pero que posee diversos niveles desde donde apreciar la experiencia. Desde las previsibles reflexiones acerca de la marcha de la economía y su impacto en los precios hasta los más mundanos pensamientos que irrumpen cuando nos cruzamos en un pasillo con una mirada femenina que se sostiene mas de lo que es habitual.
En lo que respecta al diseño, los estantes de estos almacenes son un jardín en donde podemos encontrar abundante material para aprender de lo que nos gusta (y de las razones porqué nos gusta).
Yo soy de un país del sur con una sensibilidad bastante atrofiada para apreciar la gran familia de las letras «góticas». La ignorancia y (como es frecuente como producto de esto) la desconfianza hacia este tipo de letras es aguda. En Argentina el discreto contacto que la gente ha tenido con ellas se ha debido a menudo a variantes de versiones popularizada por «fileteros» o letristas. Este estilo local, denominado por los pintores de letras como «esgróstica» se encuentra ya muy deformado respecto de los mejores ejemplos europeos y tipográficamente no reviste demasiado interés.

A pesar de esto, soy un amante de los alfabetos góticos. Es un grupo mucho mas variado y rico de lo que habitualmente los diseñadores creen y sus diferentes estilos pueden combinarse entre sí dando origen a nuevos y originales modelos.
Si se buscan espacios en donde aún las góticas subsisten y son útiles, surge de inmediato uno bastante obvio: el vasto escenario que ofrecen las numerosas etiquetas de cerveza de Europa. Dada la cantidad y variedad existente, el tema podría extender esta nota, así que solo visitaré algunos de los que considero mas interesantes.

Comencemos por la etiqueta un tanto «naïve» de «Hertog Jan», una cerveza belga.


Si hay algo que no me gusta es que diseñadores de Bélgica, Holanda o Alemania utilicen «Monotype Old English» o «ATF Cloister Black» en marcas de sus países.
Estas fuentes (y sus copias) son netamente inglesas y sus orígenes puede rastrearse en la modelización de Willian Caslon de manuscritos británicos.
En comparación con la riqueza formal de los ejemplos germánicos de escritura gótica, los ingleses son muy inferiores y a pesar de su persistencia «Old English» es una gótica mediocre.

¿Por qué, entonces usarla en etiquetas que desean expresar la tradición de Bélgica»?
Podría, por ejemplo, haberse utilizado un rotulado que rinda algún homenaje a la muy belga «Paragon Flamand» de J. F. Rosart.

 

 

 

 

 

Elijamos ahora ejemplo mejor: la «Brand» de la sureña provincia holandesa de Limburgo, tierra de buenos bebedores y mujeres pudorosas.
La marca de esta «pils» es una de las que mas me gustan (además, el contenido es excelente, también). Si bien la «B» capital no hace honor al conjunto, la originalidad de las minúsculas, su fuerza y su excelente síntesis, hacen de este lettering uno de los ejemplos contemporáneos de gótica más destacables. ¡Brindemos por ella!

 

 

 

 

 

 


Volvamos ahora a Bégica y uno de sus productos de exportación mas apreciados; la cerveza blanca (witbier) «Hoegaarden».
Este es un caso sobre el que me es difícil opinar: es que el contenido es de una calidad tal que he adquirido cierta falta de objetividad hacia el envase. De todas maneras, el letrismo de su etiqueta no deja de ser interesante. Se trata de uno de los pocos ejemplos de «Rotunda» (aquel tipo de gótica redondeada al que fueron afines los países del sur de Europa) que pueden encontrarse utilizados en cervezas. Quizá esta rotunda no sea la mejor, quizá tampoco sea demasiado característica de Bélgica (en donde la influencia tipográfica ha estado generalmente mas marcada por sus vecinos del Norte) pero debo decir que creo que no es un mal rotulado, ni una mala etiqueta. Lo que realmente lamento es que de nuevo algún desorientado haya puesto una línea de texto en «Old English» bajo el logo (Ban «Old English»!).

 

 

Un caso interesante es el de la cerveza trapista «Westmalle».

Recuerdo que cuando la ví por primera vez pensé que su marca utilizaba o adaptaba las formas de «FF Brokenscript» de Just van Rossum. Pero no, la verdad es que si bien ambas responden a una actitud semejante al interpretar desde una perspectiva contemporánea (que de alguna manera se relaciona con la de las sans-serif) la construcción de las letras góticas, los caracteres de van Rossum están mucho mas logrados.
Resumiendo, creo que en la marca de «Westmalle» se podría haber invertido un poco mas en pulir sus formas hasta lograr un rotulado más sólido.

 

 

 

Sin ser maravilloso el lettering de la «pils» «Dommelsch» es interesante.
Se trata de una «textur» bien representada, de buena calidad, con una capital acorde con el conjunto y de correctas proporciones y espaciado. La etiqueta en sí no reviste demasiado interés, pero la marca es lo suficientemente buena como para que se detaque y, conjuntamente con el fondo plata, logren un conjunto sólido. Buenas letras, buen diseño.

 

 

 


 

 

Vayamos ahora a un rotulado que me parece excelente, el de la cerveza belga (de alto contendio alcoholico) «Duvel».
Es esta una etiqueta cuya fuerza se encuentra únicamente en un lettering de muy buena factura.
Letras extra black y cuyas formas respetan tanto la tradición como las tendencias contemporáneas. Se trata de uno de los mejores letterings que he podido apreciar en cervezas. Una marca fuerte y de formas bellas.

 

 

 

 


 

 

El caso de la cerveza «traspista» «Witte Trappist» es particular. Las letras que utiliza son de una naturaleza híbrida.

Podrían por un lado emparentarse con cierta tradición de la posmodernidad tipográfica de Neville Brody, pero también con las formas experimentales de las góticas híbridas alemanas, que buscaba integrar la lógica constructiva de las góticas al universo de las romanas (a veces coqueteando con el «Jugendstil»).
Las letras son quizá de un diseño un tanto frágil, pero la acertada integración con el estilo del conjunto hacen de esta etiqueta, en mi opinión, algo remarcable y bello.

 

 

 

 

 

Me apartaré un poco del tema central e incluiré algunos diseños en esta nota que no son góticos en absoluto, pero que de todos modos me parecen destacables.
Uno de ellos es el de la cerveza checa «Pilsner Urquell», la mas famosa de las «pils» y posiblemente la mejor.
Lamentablemente, las formas de su rotulado no hacen honor al contenido del envase. Algunos elementos de estas letras podría rescatarse al diseñar un buen lettering, pero las anomalías son abundantes:

La «U» capital es notablemente mala y contradictoria, coexisten diversos estilos en el diseño del conjunto, la banda inferior no tiene buena factura, etc.
«Pilsner Urquell» es un ejemplo de cuan a menudo países periféricos pueden elaborar productos de excelente calidad, pero no logran expresarla en la presentación de los mismos.

 


Para terminar esta nota he elegido un diseño que me parece el mejor de todos. De nuevo, no se trata de una gótica, pero creo que de todos modos vale incluirla.
«Orval» es otra cerveza belga y «trapista». La belleza de su diseños no se remite exclusivamente a la etiqueta o el rotulado: la botella misma es hermosa y original y conforma una unidad perfecta con la etiqueta.
Su estética retro se emparenta con la del «Art Deco» o quizá la «Escuela de Amsterdam» (incluso el lettering es notablemente similar a los ejemplos que produjeron diseñadores holandeses de ese período como Anton Kurvers). La combinación de un fondo violeta y letras en oro también hacen de este un diseño harto original y sofisticado.

 

 

 

Esta nota se termina y no tengo, de momento, mas que comentar. Cae la noche y al menos hay algo que beber en la heladera.

 

 

Ramiro Espinoza - weblog Lettering